Hay algo que no cambia de Mundial en Mundial: en algún momento de los próximos días, alguien en tu familia o grupo de amigos va a aparecer con un paquete de figuritas Panini y va a decir "me faltan estas tres". El álbum de figuritas del Mundial es uno de los rituales más persistentes de la cultura popular latinoamericana — y también uno de los negocios más interesantes del deporte global.
Pero en 2026, el álbum Panini compite con versiones que no existen en papel. Y eso hace que valga la pena entender qué está pasando realmente con los coleccionables deportivos.
El negocio Panini: números que sorprenden
Panini es una empresa italiana fundada en 1961. Su álbum del Mundial FIFA se publicó por primera vez en 1970 para México. Desde entonces, cada cuatro años, la empresa produce y distribuye millones de paquetes en decenas de países.
Los números del negocio son impresionantes. Para Qatar 2022, Panini produjo alrededor de 8,000 millones de figuritas — aproximadamente mil por cada persona en América Latina. La empresa no publica cifras de ingresos oficiales, pero analistas de la industria estimaron que el torneo de Qatar generó entre 800 millones y 1,200 millones de dólares en ventas globales para Panini.
El modelo de negocio funciona sobre una mecánica simple pero brillante: la distribución aleatoria de figuritas garantiza que para completar el álbum necesitás comprar muchos más paquetes de los que matemáticamente serían necesarios. El álbum de FIFA 26 tiene 670 figuritas. Matemáticamente, con distribución perfectamente aleatoria, necesitarías comprar alrededor de 4,800 paquetes de 5 figuritas para completarlo — gastando aproximadamente 2,400 dólares. En la práctica, el intercambio entre coleccionistas reduce ese costo dramáticamente, pero el principio de escasez artificial es el motor del negocio.
El mercado secundario se digitalizó
Antes del internet, el intercambio de figuritas era físico y local: el parque, el colegio, la tienda del barrio. Hoy existe un ecosistema digital completo alrededor del mercado secundario del Panini.
Las plataformas de intercambio online permiten a coleccionistas de distintos países conectarse para intercambiar o comprar figuritas faltantes. En Argentina, Brasil y México — los mercados más activos de la región — existen grupos de WhatsApp y Telegram con miles de miembros dedicados exclusivamente al intercambio del álbum del Mundial.
También existe un mercado de figuritas raras o de edición especial. Las figuritas "brillantes" o con acabados especiales de jugadores como Mbappe o Vinicius Jr. se venden en mercados secundarios por precios muy superiores a su valor nominal. Es coleccionismo puro, con dinámica de oferta y demanda.
Panini lanzó su propia aplicación de intercambio oficial — Panini Digital Exchange — que permite a los compradores de paquetes físicos registrar sus duplicados y encontrar contrapartes para intercambiar. Es un intento de capturar parte del valor del mercado secundario que antes les era ajeno.
Panini Digital: el álbum que vive en el teléfono
Para FIFA 26, Panini ofrece una versión completamente digital de su álbum. El mecanismo es el mismo que el físico — comprás paquetes de figuritas digitales al azar — pero todo vive en una aplicación. Las figuritas se pueden ver, organizar en el álbum virtual, y en algunos casos intercambiar con otros usuarios.
Las ventajas son obvias: no hay figuritas repetidas que acumular físicamente, el álbum no se daña, y el intercambio es instantáneo sin importar en qué país estés. El precio de los paquetes digitales suele ser más bajo que el físico.
Las desventajas también son reales. Una figurita digital no tiene el peso, la textura ni la experiencia táctil del papel. No podés pegarla en un álbum que guardás en un cajón y encontrás veinte años después. Y — aquí viene el punto crítico — no es realmente tuya de la misma forma que una figurita física.
NFTs y coleccionables blockchain: ¿la siguiente evolución?
La discusión sobre coleccionables deportivos digitales no puede ignorar los NFTs — Non-Fungible Tokens — que prometieron revolucionar este mercado entre 2021 y 2022.
La plataforma Sorare permite coleccionar tarjetas digitales de jugadores de fútbol registradas en blockchain. A diferencia de las figuritas digitales de Panini, las cartas de Sorare son técnicamente tuyas: están en tu wallet, podés venderlas o transferirlas sin pasar por la plataforma. El mercado secundario opera en la blockchain.
FIFA Collect — la plataforma oficial de la FIFA — también lanzó coleccionables NFT de momentos del Mundial. Un golazo puede existir como coleccionable digital único o en edición limitada, con historial de propiedad verificable.
La realidad del mercado de NFTs deportivos en 2026 es más modesta que las expectativas de 2021-2022. El hype bajó considerablemente. Pero la tecnología subyacente — propiedad verificable de activos digitales — sigue siendo una propuesta válida para coleccionistas que quieren algo que realmente puedan "poseer" en el mundo digital.
La pregunta que no tiene respuesta definitiva todavía: ¿una carta NFT de un gol de Mbappe en el Mundial 2026 va a valer algo en 2046? ¿Más o menos que la figurita física del mismo jugador guardada en un álbum de papel?
Física vs digital: ¿qué tiene más sentido hoy?
La respuesta honesta es que depende completamente de para qué lo hacés.
Si el objetivo es completar el álbum con familia o amigos — especialmente con niños — el álbum físico sigue siendo imbatible. La experiencia de abrir el paquete, ver qué figuritas salieron, gritar "¡repetida!" y negociar intercambios es irreemplazable. Es una actividad social que tiene un componente físico esencial.
Si el objetivo es coleccionar con perspectiva de valor a largo plazo — el físico también gana, pero solo en condiciones muy específicas: álbum completo, en buen estado, guardado correctamente. Las figuritas individuales en general no mantienen valor salvo excepciones de jugadores históricos o figuritas con defectos de impresión que las hacen únicas.
Si el objetivo es participar en el ritual del Mundial sin el costo y el espacio físico — el digital es más práctico. Más barato, más conveniente, más fácil de compartir en grupos de WhatsApp.
Si el objetivo es especulación o inversión — honestamente, ninguna de las dos opciones es una estrategia financiera sólida. El Panini es entretenimiento, no inversión.
Lo que dice el álbum sobre la cultura digital latinoamericana
Hay algo interesante en la persistencia del álbum Panini en una región donde el acceso a smartphones y redes sociales es masivo pero donde la economía del coleccionismo digital todavía no arraigó de la misma forma que en mercados más desarrollados.
En América Latina, el álbum físico sigue siendo el formato dominante no solo por nostalgia — sino porque el intercambio de figuritas es una actividad comunitaria que ocurre en espacios físicos compartidos. La figurita existe en la intersección de lo material y lo social de una forma que las versiones digitales todavía no replicaron.
Cuando la versión digital logre replicar esa dimensión comunitaria — y eventualmente lo hará — el álbum físico va a empezar a declinar de verdad. Hasta entonces, cada cuatro años, el ritual se repite.
Guardá las repetidas. Siempre aparece alguien que las necesita.
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